Mis objetos 3
Edición cocina 2
Estaba indeciso sobre si compartir primero una segunda edición de mis objetos de cocina o una de generales. Por el subtítulo podrás apreciar que me he decantado por la de cocina.
Llevaba mucho tiempo queriendo comprarme un buen cuchillo y constantemente lo he ido posponiendo. Al principio quería uno de Veark, una empresa danesa. La verdad que estaba enamorado de uno de sus cuchillos de chef con el mango replicando al de una llave inglesa. El precio me tiraba un poco para atrás (170€) como primer ‘buen’ cuchillo así que finalmente no lo compré. Tras un tiempo investigando casi todo lo que me atraía eran cuchillos japoneses o alemanes, hasta que dije, coño, ¿por qué no busco españoles? Y así encontré a Pallarès Solsona, que llevan haciendo cuchillos, navajas y herramientas agrícolas en Cataluña desde hace mil años. Elegí su cuchillo de chef con hoja de 16 cm ya que para mí es la dimensión perfecta, ni muy grande ni muy pequeño. También elegí la hoja de acero al carbono ya que me encanta la pátina que va creando con el uso, como mi navaja Opinel. Cuando descubrí este cuchillo me enamoré de él y me desenamoré del de Veark. El precio es muy aceptable, la calidad es muy buena, está hecho a mano en España y me parece preciosa tanto la forma de la hoja como la de la empuñadura.
En un vídeo descubrí que la forma de la empuñadura es así porque en la antigüedad tornear el mango de esa manera era lo más sencillo que se podía hacer. Otra curiosidad es que la chapita (no sé el nombre técnico) que hay entre hoja y mango en la antigüedad se hacía con restos de latas de conserva. Sinceramente saber estas cosas (la historia de estos objetos) hace que me guste todavía más el cuchillo.
Iba a comprarme una piedra de afilar para el cuchillo (y para los otros que tengo) pero tras indagar un poco en internet descubrí que me podía fabricar algo para afilarlo. Este cuchillo tiene un afilado convexo a cero, no acaba en un bisel (puedes observar en la imagen que el filo no tiene un brillo especial sino que es progresivo). Bueno, el caso es que con el invento + lijas de grano fino (que de esas tengo unas cuantas) ya tenía mi afilador hecho. Este es el resultado:
Si quieres descubrir más sobre este afilador mira este vídeo, que es donde lo descubrí yo.
Continuando con cosas que cortan, tengo estos cuchillos nº112 de Opinel. Aunque realmente con uno es suficiente para la cocina (como pairing knife) en el pack vienen cuatro. Los colores del pack me gustaban mucho más que los que se vendían individualmente así que el pack es lo que tengo. Respecto al afilado que traen de fábrica me parece un poco malo, al menos en el pack que yo compré, quizás en otros esté mejor. Pero bueno, lo puedo mejorar.
Con lo que sí estoy muy contento es con la navaja nº08 de Opinel, en acero al carbono. Conserva el filo de maravilla y corta que da gusto. Lo único que le achacaba antes era que sacar la hoja es un poco difícil aunque hace no mucho descubrí que hay una técnica llamada ‘Coup de Savoyard’ difundida por Opinel precisamente para abrir este tipo de navajas. Ahora que conozco la técnica no tengo nada que achacarle. Ya había hablado de esta navaja en otro Ocurre por cierto.
Encontré estas pinzas en un rastro y pese a que no me gusta mucho el bambú en la cocina me encantó el acabado en verde y que fuesen magnéticas. Viven pegadas al horno.
Este es un set de cubiertos para camping en acero inoxidable. Ha sido uno de mis regalos de estas navidades, uno que le pedí específicamente a Emily. ¿Cuándo me iré de camping? No lo sé, pero como si los uso en casa, me encantan. Están hechos en Japón, en Tsubame, una región conocida por la fabricación de cuchillos y cubertería.


Esta cuchara para helado está hecha en aluminio y según la información que pone en el revés, está fabricada en EEUU en los años 50. Bajo mi punto de vista no aparenta tener más de 70 años, he visto otras en internet que están destrozadas…
Nunca me imaginé teniendo una mantequillera en mi cocina pero debido a que la mantequilla en Francia está a otro nivel (al menos en la zona en la que estamos) lo veo como indispensable. Como mantequilla a cucharadas, no kidding. Realmente creo que esto no es una mantequillera sino una especie de tarrina, pero debido al tamaño de la mantequilla que compramos este recipiente es perfecto. Tengo otra mantequillera de cristal guardada para otro tamaño de mantequilla, quizás en alguna edición la comparta.
Si te ha gustado mi mantequillera seguramente te guste la que tenemos en Dimanche. Es de Emile Henry de los años 50 y no parece que haya sido usado nunca. A mí me gustaría quedármela pero Emily dice que ya tengo suficientes mantequilleras así que esta está a la venta y puede ser tuya.
Y ya por último para esta edición, mi molinillo de café Rhino. Lo llevo usando más de tres años y es perfecto. Antes lo usaba mucho más porque solo compraba café en grano y lo molía yo en función del método que quería usar (espresso, aeropress, moka o filtro). Hoy en día generalmente solo tomo moka y lo pido molido directamente para ello, aunque a veces lo uso para cambiar la molienda un poco.
Nada que objetar a este molinillo, bueno sí, una cosa. Y es que a veces me gustaría que no fuese manual.











